Lcda. Psicología Clínica
IG: @nairosjimenez
El 8 de marzo de cada año celebramos el Día Internacional de la Mujer, conmemorando la lucha de la mujer por su participación de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo íntegro como persona. Este día nos permite reflexionar sobre todos los avances logrados en materia de igualdad de género, pero también nos llama a reflexionar y reconocer los desafíos que persisten para el género femenino.
Hoy es propicio que hablemos sobre “El Viaje de la Heroína”, libro de Maureen Murdock psicoterapeuta y escritora que le preguntó a Joseph Campbell sobre las mujeres y el Viaje del Héroe, él respondió con su famosa frase: “Las mujeres no necesitan hacer el viaje. En toda la tradición mitológica, la mujer [ya] está ahí. Todo lo que tiene que hacer es darse cuenta de que ella es el lugar al que la gente está tratando de llegar”.
En su libro Murdock se enfoca en ayudar a las mujeres a sanar, encontrar un sentido de totalidad y empoderamiento personal. En este viaje enfrentamos innumerables desafíos ya que existen patrones preestablecidos que nos retan a vencerlos para poder forjar nuestro propio destino, lo cual implica un proceso de autodescubrimiento y reconexión con nuestra propia femineidad lo que nos conduce a poder evolucionar nuestras historias.
Identificamos que estamos listas para el viaje, cuando rechazamos la idea que ser mujer va ligado a la debilidad, inferioridad, emotividad e improductividad. Sanar nuestras heridas, conectar con la naturaleza, descubrir nuestro cuerpo, vivir bajo nuestros propios términos, sin daños a terceros son de las cosas que hacen de este viaje placentero y feliz.
Sin embargo, enfrentamos muchos obstáculos en el camino, sobre todo psicológicos, y un ejemplo de estos es la influencia de los roles de género, es decir, aquellas expectativas que la sociedad impone sobre cómo debe comportarse una mujer. Desde la infancia, la familia, la educación y los medios de comunicación nos transmiten ideas que pueden afectar nuestra autoestima y bienestar emocional. Otro obstáculo importante es la falta de autoestima y confianza en nosotras mismas. Muchas veces, aunque logremos grandes cosas, sentimos que no somos lo suficientemente buenas o que no merecemos el éxito. A esto se le conoce como el “síndrome del impostor”, una sensación de inseguridad que afecta a muchas mujeres debido a los estereotipos y las expectativas sociales. Las mujeres somos socializadas para asumir roles de cuidadoras, sacrificando las necesidades propias en favor de los demás lo que puede generar, ansiedad, sentimientos de culpa, dificultad en la toma de decisiones propias.
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